martes, 14 de abril de 2015

Rutina

Y llegó el día 26 de marzo, mi segunda quimio, así que desde por la mañana ya estaba en el hospital, primero analítica de sangre y luego a la consulta con mi oncologa. Cuando entré en la consulta mi oncologa lo primero que dijo fue: ''¡Aún tienes pelo!'' Y preguntándome si ya se me caía y al decirle que no, me dijo: ''Bueno, ya se te caerá''. Me preguntó también todos los efectos que me había causado la quimio y luego me mandó a pedir cita en radioterapia. Es una sala bastante rara, es bastante grande, y como en la sala de oncología se ven a muchas personas con pañuelos o creciéndoles el pelo. Y además en la habitación hay una televisión, eso quiere decir que pasaré mucho tiempo allí. Y cuando por fin ya había pedido la cita debía ir a la quimio, claro está, después de comer.  Esta vez era mi primera quimio en la que no debía estar ingresada, y que allí si estaría con mas personas con el mismo tratamiento ya que es una habitación donde hay muchos asientos y cada uno con sus máquinas. Ese día estaba vacío, solo había otro señor dándose quimio por lo que pude elegir donde prefería sentarme, así que me senté frente a el. Me encantó hablar con él y su mujer ya que ellos veían el cáncer como una gripe, muy positivos y diciendo que la quimio, ya no era como antes. En realidad te das cuenta, que en muchas ocasiones quien está enfermo de cáncer lo lleva con más positivismo que los demás, no es en todos los casos claro está, he visto de todo, pero por norma general, te ves a los pacientes bien, a nadie lo ves triste y son los primeros en decir alguna frase de ánimo. Es diferente a las personas que no conocen de cerca esta enfermedad, que una vez dices que tienes cáncer les cambia por completo la cara, realmente muchas personas ven el cáncer como que no tiene cura, y sí, tal vez hace mucho tiempo era así, pero ya hay muchos avances, cada vez más personas se salvan de esta enfermedad, y algún día, espero que pronto, nadie morirá de ella. Por eso hay que luchar contra el cáncer, porque todos somos parte de la cura.

Y después de muchas horas, al fin había terminando y ya podía regresar a casa. Estaba muy cansada, con ganas de llegar pronto y dormir. Y eso fue lo que hice, comí algo suave sin ganas de comer y a la cama. Para mi sorpresa, al día siguiente estaba perfecta, el dormir tantas horas hizo que mi cuerpo descansara y el apetito también había vuelto. Así que ya había superado a la quimio.
Pero esta vez la quimio, si me afecto al pelo, cada día perdía más pelo, pero no es nada del otro mundo como lo pintan, en el hospital siempre me decían que me rapara el pelo ya, porque la caída es muy desagradable y demás, pero para nada, es ver como el pelo se cae, como cuando te cepillas el pelo y se caen muchos pelos, pues más o menos igual, lo que con muchísimo más pelo... Y a partir de aquí comencé a usar pañuelo, aún con mi pelo debajo.
Me encantan los pañuelos

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