jueves, 9 de abril de 2015

¡A curarse!

Por fin era mi primera quimio, a partir de aquí iba a curarme, sabía que el camino sería duro, como me sentaría la quimioterapia, que efectos me darían... Era todo un misterio, el simple hecho de estar allí ya era todo desconocido. Todo había sido tan rápido que no había dado tiempo de hablar, de saber exacto que tipo de Linfoma de Hodgkin tenía, nada.
Al cabo de unas horas, después de instalarme en mi habitación en la cual me habían puesto sola llegaron varios oncólogos, enfermeros, e incluso algunos de practicas. Me dijeron que me acostara en la cama y girara el cuello hacia un lado y que no me moviera y me empezaron a poner empapadores, paños quirúrgicos en la cabeza... ¡Yo sin saber nada! Les tuve que preguntar que me iban a hacer, y ellos sorprendidos porque no me lo habían explicado, así que en un momento me dijeron que me pondrían un catéter Hickman, y que por ahí me darían la quimio. Me asusté un poco, porque en todo momento pensé que me pondrían la quimio a través del brazo, al igual que a mi madre. Una vez explicado y conforme empezaron con el procedimiento. Primero me pusieron anestesia local en el cuello, en el lado donde no tengo bultos, y luego pincharon en la vena lo que seria parte del catéter, y es aquí donde aparece mi mala suerte con las pruebas que me hacen... Me empezó a doler bastante, y les comenté si eso dolía tanto todo el tiempo, y me dijeron que bueno, que no mucho y ya se quitaría, así que aguanté el dolor un rato hasta que empecé a notar un dolor muy fuerte en la axila de ese mismo lado, y se los dije, ellos ya vieron que no era normal, y yo cada vez me ponía peor y me empecé a marear, entre el paño quirúrgico de la cabeza que me agobiaba y la luz que tenían puesta que daba calor..., Y para colmo el dolor de la axila se empezó a trasladar hacia la columna, así que la doctora que me estaba poniendo a mi querido Hickman decidió sacar el catéter y volver a empezar porque me habrían pillado un nervio, así que al segundo intento, si pillaron correctamente la vena, ¡y no dolía nada! Luego volvieron a ponerme anestesia en el pecho, hicieron un pequeño corte y por ahí salía el catéter.  Y pudieron lograr  colocar el catéter sin ningún problema y ningún dolor. Pero yo aún no podía moverme, ¡ni un centímetro!
Al acabar todo dejaron entrar a mi madre y al entrar la pobre me vio de aquella forma y se asustó porque tampoco sabía lo que me habían hecho y es que habían tardado 2 horas en ponerme el catéter, realmente para mi fue media hora, el tiempo en el hospital se me pasa diferente. Entonces ella empezó a mirar y dice: "¡Pero si aún no te han puesto nada! ¿Por qué estás así?" Así que tuve que explicarle todo.
Luego de esto me llevaron a hacer un placa para comprobar que el catéter se había colocado correctamente y demás y ya por fin me pusieron la quimio. Yo aún en la misma postura porque seguía sin poder moverme y tampoco podía respirar ya que al respirar me dolía. Pues pasaron las horas, vinieron muchísimas amistades a verme, a estar conmigo durante horas, ¡el tiempo se me pasó rapidísimo!. También vino mi oncologa a verme y aquí me explico detenidamente todo, y me dijo que tengo un Linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular en estadio II. Que el estadio básicamente significa que tengo el cáncer en dos o mas grupos de ganglios linfáticos por encima o debajo del diafragma, que en mi caso sería el cuello y la axila.
Y a la noche, ¡me dieron una pequeña alegría! Me dijeron que no hacía falta que pasara la noche allí, que la quimio la llevaba muy bien y que me podía ir a casa. Una vez me habían terminado de poner la quimio me preguntaron que como me sentía. Yo no me lo pensé y respondí: "Pues estoy mejor". La enfermera me miró y dijo: "Pero bueno, te pones quimio y, ¿estás mejor?" Realmente es que la quimio no me había hecho nada, y a lo que respondía es a que, ¡ya no me dolía tanto la espalda y ya podía respirar bastante mejor!
Y ya por fin, con muchas ganas de llegar a mi casa, ¡me fui de allí con unos globos de regalo!

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